lunes, 31 de enero de 2011

Análisis del gobierno de Sancho Panza




(Autor: David Alonso Rengel Bustamante)



El presente trabajo se propone, en esencia, hacer un seguimiento ―tanto en la primera como en la segunda parte― del tema del gobierno de Sancho Panza en la novela Don Quijote de la Mancha. También, como luego se verá, éste trabajo pretende presentar una interpretación del gobierno de Barataria y, finalmente, una visión sobre la dinámica que sigue el tema del gobierno de Sancho en tanto elemento clave en la vida interior del personaje escuderil.



1-ANTECEDENTES AL GOBIERNO DE SANCHO:


1.1-ANTES DEL OFRECIMIENTO DEL DUQUE:

Capt.VII/Pt.I:
El asunto del gobierno de Sancho es algo que tiene sus inicios en el Capt.VII de la Pt1. de El Quijote. Así pues, todo comienza con el propósito de don Quijote de buscarse un escudero. No obstante, resulta obvio que no cualquier hombre le hubiese servido a nuestro hidalgo para dicho propósito: tenía que ser un hombre de bajo nivel socio-económico; pero, antes que nada, un hombre bueno y a la vez algo ingenuo. De allí que se nos diga que: ‹‹En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien […] pero de poca sal en la mollera››. Por otra parte, sabido es que todo comenzó con ofrecimientos y promesas y que, como luego se habrá de ver, ofrecimientos, promesas, esperanzas y fantasías serán todo cuanto mantenga vivo el anhelo de Sancho hasta su concreción paródica por intermedio de los duques. Pero veamos cómo es, en concreto, el inicio de lo de la ínsula dentro de El Quijote; inicio que, en mi opinión, tiene ciertos ecos bíblicos por cuanto: a) Sancho, hombre de mundo, deja esposa e hijos al igual que los apóstoles de Cristo, b) don Quijote, a quien Sancho sigue, representa (al igual que Cristo) lo ideal, lo elevado, noble y en cierto modo intangible y espiritual. Ahora bien, el inicio en cuestión es como sigue: ‹‹En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale, entre otras cosas, don Quijote que se dispusiere a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador della. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer e hijos y asentó por escudero de su vecino››
            Luego de eso, empieza ya a surgir aquella línea de actitud sanchesca según la cual el escudero: a) tiene constantemente en la cabeza lo de la ínsula, b) se imagina a sí mismo en capacidad de ser gobernador, y c) le recuerda a su amo el asunto de la ínsula. Así, ya en el mismo Capt.VII se nos dice que “Iba Sancho sobre su jumento como un patriarca […] con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido”, y que “Dijo en esto Sancho Panza a su amo: ―Mire vuestra merced […] que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido; que yo la sabré gobernar, por grande que sea”. También, en el Capt.VII se nos hace ver que para don Quijote lo de la promesa de la ínsula tiene su raíz en las tradiciones caballerescas[1]. Por último, en el Capt.VII se da, de manera tácita y soterrada, el anuncio sobre la naturaleza de la forma ―me refiero al extraño hecho de los duques que entregan, para entretenimiento suyo, la ínsula a Sancho― en que Sancho habrá de obtener su gobierno: ‹‹Y no lo tengas a mucho; que cosas y casos acontecen a los tales caballeros, por modos nunca vistos ni pensados, que con facilidad te podría dar aún más de lo que te prometo››

Capt.X/Pt.I:
En los inicios de éste capítulo se nos muestra cómo Sancho está impaciente por su ínsula y cree que tras la menor aventura le puede acontecer el ansiado gobierno. Se nos dice entonces que, tras la batalla contra los mozos de los frailes, “rogaba a Dios en su corazón fuese servido de darle victoria, y que en ella ganase alguna ínsula” y que, tras pedirle Sancho a su amo que le dé la ínsula prometida ―de la cual decía sentirse capaz de gobernar[2]― luego de la susodicha batalla (contra los mozos de los frailes), su amo le responde: ‹‹[…] esta aventura y las a esta semejantes no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas […] Tened paciencia; que aventuras se ofrecerán donde no solamente os puede hacer gobernador, sino más adelante››
            Luego, aunque como un pasaje de aparente poca importancia en relación a lo de la ínsula, se nos hace ver como Sancho, cobarde por naturaleza, dejaría de lado hasta la ínsula por tener algo que le libre del dolor físico. Por eso se nos cuenta que, tras oír del Bálsamo de Fierabrás, el escudero dijo: ‹‹Si eso hay, yo renuncio desde aquí al gobierno de la prometida ínsula, y no quiero otra cosa en pago de mis muchos y buenos servicios sino que vuestra merced me dé la receta de ese extremado licor, que para mí tengo que valdrá la onza adondequiera más allá de a dos reales, y no he menester yo más para pasar esta vida honrada y descansadamente››. Ahora bien, he dicho “de aparente poca importancia” porque en realidad, si hacemos un salto al futuro ―teniendo en cuenta la cita expuesta― y vemos que Sancho renunció al gobierno de la ínsula porque: a) no se sentía capaz de gobernar, y b) vio que no todo era placer y buena vida en el gobierno, vio que gobernar implicaba disciplina, trabajo duro y largo y hasta algo de austeridad (recordemos al médico Pedro Recio, cuyo propio apellido es quizá una metáfora de su proceder); entonces, y sobre todo a partir de la segunda razón enunciada, comprenderemos que: 1) Sancho, en el fondo, anhela ser gobernador de una ínsula porque lo que en realidad desea (aunque no lo exprese explícitamente) es tener una vida llena de comodidad y placer y, por ende, una vida desprovista de dolor e incomodidades o, en otras palabras, de suplicios antes que nada corporales, y 2) como consecuencia de la razón inmediatamente anterior, comprendemos ahora que él prefiere el Bálsamo de Fierabrás a la ínsula porque en realidad es un conformista que no anhela el poder y la riqueza per se sino en tanto que medios para procurarse una vida desprovista de suplicios (sobre todo de suplicios físicos, como ya dije).
            Por último y para terminar, este capítulo muestra de nuevo la reiterada obsesión de Sancho con lo de la ínsula y, consecuentemente, la reiterada paciencia que tiene don Quijote al reavivarle una y otra vez la esperanza puesta en vilo: ‹‹[…] sea así y a Dios prazga que nos suceda bien, y que se llegue ya el tiempo de ganar esta ínsula que tan cara me cuesta, y muérame yo luego››, dice Sancho y don Quijote responde: ‹‹que no te dé cuidado alguno; que cuando faltare ínsula, ahí está el reino de Dinamarca, o el de Sobradisa que te vendrán como anillo al dedo››

Capt.XXI/Pt.I:
Tres puntos toca de manera breve éste capítulo con respecto al gobierno de Sancho:
  • Sancho ve como una especie de nobleza (aplicable a la nobleza requerida para gobernar) su condición de cristiano viejo: ‹‹Sea por Dios ―dijo Sancho―; que yo cristiano viejo soy, y para conde esto me basta››  
  • La autoridad es agente que puede impartir nobleza a quien no la tiene: ‹‹[…] ―dijo don Quijote―[…] siendo yo el rey, bien te puedo dar nobleza, sin que la compres ni me sirvas con nada. Porque en haciéndote conde, cátate ahí caballero, y digan lo que dijeren; que a buena fe que te han de llamar señoría, mal que les pese›› 
  • Sancho le recuerda constantemente a su amo lo de la ínsula: ‹‹Quédese eso del barbero a mi cargo, y al de vuestra merced se quede el procurar venir a ser rey, y el hacerme conde›› 

Capt.XXX/PtI:
En este capítulo se ven dos nuevas cuestiones en la dinámica del comportamiento sanchesco en relación a la ínsula:
  • Por primera vez se ve cómo Sancho, como consecuencia de su anhelo de gobernar una ínsula, entra en el terreno de la fantasía y, por lo tanto, se quijotiza: En efecto, Dorotea inventa toda una historia según la cual ella es la princesa Micomicona[3] y Sancho, creyendo en dicha historia, se emociona con los ofrecimientos de Micomicona según los cuales ella, de vencer don Quijote a Pantafilando, se casaría con él (don Quijote) y le daría posesión de su reino. Así, se nos dice de Sancho que: ‹‹[…] dio dos zapatetas en el aire, con muestras de grandísimo contento, y luego fue a tomar las riendas de la mula de Dorotea, y haciéndola detener, se hincó de rodillas ante ella, suplicándole le diese las manos para besárlas, en señal de que la recibía por su reina y señora›› 
  • Sancho, llevado por su ambición (inherente al deseo de la ínsula), riñe con su amo: Vemos en este capítulo que don Quijote (que también calló en el engaño de Dorotea) se niega a casarse con Micomicona (por fidelidad a Dulcinea) y que Sancho se enoja y, en su reclamo a don Quijote ―enraizado en su deseo de la ínsula[4]―, ofende el honor de Dulcinea diciendo que Micomicona es más hermosa; lo cual, teniendo en cuenta el temperamento de don Quijote, hace que éste le dé una paliza a Sancho y, entre otras cosas, le diga lo siguiente: ‹‹¿quién pensáis que ha ganado este reino y cortado la cabeza a este gigante, y héchoos a vos marqués […] si no es el valor de Dulcinea, tomando a mi brazo por instrumento de sus hazañas?››; ante lo cual Sancho, tras ser salvado de la paliza por Dorotea, responde de una manera tal que muestra que, al menos hasta esta parte de la novela, el escudero sigue al caballero únicamente (o casi únicamente) por el anhelo de una recompensa material (la ínsula). De allí que le responda lo siguiente: ‹‹si vuestra merced tiene determinado de no casarse con esta princesa, claro está que no será el reino suyo; y no siéndolo ¿qué mercedes me puede hacer? Esto es de lo que yo me quejo; cásese vuestra merced una por una con esta reina, ahora que la tenemos aquí como llovida del cielo, y después puede volverse con mi señora Dulcinea, que reyes debe haber habido en el mundo que hayan sido amancebados››


Capt.XXXI/PtI:
En este capítulo Sancho, que sigue metido en la fantasía de Micomicona que Dorotea creó, vuelve a recordarle a su amo lo de la ínsula y le dice que si acaso piensa dejar pasar por alto la oportunidad, dada por Micomicona, de tener un reino en caso de casarse con ella; a lo cual, ya tranquilo ésta vez, don Quijote responde que no necesita casarse para tener una parte del reino de Micomicona y que basta con que venza a Pantafilando. Finalmente, frente a dicha respuesta de don Quijote, Sancho hace un comentario en que muestra la cómica, conocida y disparatada fantasía de convertirse en negrero en caso de tener una parte del reino (en Africa) que le tocaría de vencer su amo al gigante: ‹‹[…] pero mire vuestra merced que la escoja hacia la marina, porque, si no me contentare la vivienda, pueda embarcar mis negros vasallos y hacer dellos lo que ya he dicho››

Capt.XXXVII/PtI:
Aquí, nuevamente a partir del invento de la princesa Micomicona, reaparece brevemente el tema de la ínsula. Tratase esta vez de que, con la llegada de Fernando y Luscinda, las cosas se esclarecen y la fantasía de lo de Micomicona se le revela a Sancho en toda su falsedad dando como resultado que, entre todos los felices presentes, Sancho sea el único infeliz al ver desbaratada la posibilidad de obtener su ínsula a partir de la supuesta princesa. Cito: ‹‹Sólo Sancho, como ya se ha dicho, era el afligido, el desventurado y el triste […] ››

Capt.XLVI/PtI:
Se vuelve aquí a mencionar lo de la ínsula otra vez a partir de lo de Micomicona[5] (en la cual Sancho ya no creía) aunque, en esta ocasión, más en relación a don Quijote que a Sancho pues se nos hace ver, en una declaración de don Quijote tras las profecías del Barbero (no el del albarda) disfrazado, la constancia de su voluntad en cuanto al cumplimiento de lo ofrecido a su escudero. Cito: ‹‹Y en lo que toca a la consolación de Sancho Panza mi escudero, yo confío en su bondad y buen proceder cuando no suceda, por la suya o por mi corta ventura, el poderle yo dar la ínsula, o otra cosa equivalente, que le tengo prometida, por lo menos, su salario no podrá perderse, que en mi testamento, que ya está hecho, dejo declarado lo que se ha de dar, no conforme a sus muchos y buenos servicios, sino a la posibilidad mía ››

Capt.L/PtI:
Cuatro son los principales puntos que éste capítulo muestra en relación al asunto del gobierno de Sancho:
  • Falta de fe, por parte de don Quijote, en la habilidad de Sancho para gobernar: Se ve que don Quijote cree en la calidad humana de Sancho más no en su habilidad para gobernar (recordemos que casi siempre lo mira como de “entendimiento corto”): ‹‹querría que la fortuna me ofreciese presto alguna ocasión donde me hiciese emperador, por mostrar mi pecho haciendo bien a mis amigos, especialmente a ese pobre de Sancho Panza, mi escudero, que es el mejor hombre del mundo y querría darle un condado que le tengo muchos días ha prometido; sino que temo que no ha de tener habilidad para gobernar su estado››
  • Autoconfianza de Sancho en su habilidad para gobernar: Cito al escudero: ‹‹Trabaje vuestra merced, señor don Quijote, en darme ese condado tan prometido de vuestra merced como de mí esperado; que yo le prometo que no me falte a mí habilidad para gobernarle›› y ‹‹sólo sé que tan presto tuviese yo el condado como sabría regirle […]››
  • Visión, por parte de Sancho, del gobierno como algo que da contento y buena vida: En efecto, las siguientes palabras de Sancho muestran cómo él tenía toda una idea fantasiosa de la vida de gobernador; idea que, como veremos luego, habrá de estallar en mil pedazos. Cito al escudero: ‹‹[..] yo he oído decir que hay hombres en el mundo que toman en arrendamiento los estados de sus señores, y les dan un tanto cada año, y ellos tienen cuidado del gobierno, y el señor se está a pierna tendida, gozando de la renta que le dan, sin curarse de otra cosa; y así haré yo, y no repararé en tanto más cuanto, sino que luego me desistiré de todo, y me gozaré mi renta como un duque, y allá se lo hayan›› y ‹‹[…] tan rey sería yo de mi estado como cada uno del suyo; y siéndolo, haría lo que quisiese; y haciendo lo que quisiese, haría mi gusto; y haciendo mi gusto, estaría contento; y en estando uno contento no tiene más que desear, y no teniendo más que desear, acabóse, y el estado venga […] ››
  • Postulación del buen juicio y la intención de acertar como necesarios al buen gobierno: esto viene por boca del Canónigo y habrá de verse, en la segunda parte de la novela, que buen juicio es lo que nunca le faltará a Sancho para gobernar bien. Cito: ‹‹[…] empero al administrar justicia, ha de atender el señor del estado, y aquí entra la habilidad y buen juicio, y principalmente la buena intención de acertar: que si ésta falta en los principios, siempre irán errados los medios y los fines, y así suele Dios ayudar al buen deseo del simple como desfavorecer al malo del discreto››
  • Reiteración de la importancia de la tradición caballeresca en el propósito de don Quijote de dar ínsula a Sancho: Dijo pues el hidalgo lo siguiente: ‹‹sólo me guío por el ejemplo que me da el grande Amadís de Gaula, que hizo a su escudero conde de la ínsula Firme; y así, puedo yo sin escrúpulo de conciencia hacer conde a Sancho Panza, que es uno de los mejores escuderos que caballero andante ha tenido››
  • Señalamiento del ahínco y necedad de Sancho en su deseo de gobierno: esta vez dicho señalamiento viene en boca del narrador y, en el marco de la ficción novelística, tiene su anclaje en la reacción del Canónigo al ahínco de Sancho. Cito: ‹‹ […] le admiraba la necedad de Sancho, que con tanto ahínco deseaba alcanzar el condado que su amo le había prometido.››

Capt.V/PtII:
En este capítulo el tema de la ínsula cobra una gran importancia y se manifiesta en la famosa y larga discusión entre Sancho y su esposa Teresa.
            Ahora bien, algo que no se puede pasar por alto es que en este capítulo se nos muestra a un Sancho que habla de manera más aguda, profunda y refinada; un Sancho que, por decirlo de alguna manera, ha experimentado una ‹‹quijotización en su discurso››; razón por la cual, en este mismo capítulo, el traductor de Cide Hamete dice que tiene por apócrifo al capítulo; aunque, si tenemos en cuenta la sabiduría de lo que será el Sancho gobernador, podríamos pensar que quizá no es apócrifo y que el decir que es apócrifo no es sino un recurso para sumir a la ficción en un manto de inestabilidad.
            Entrando ahora en la esencia de la discusión entre Sancho y Teresa, vemos que las posiciones de cada uno representan dos actitudes ideológicas que tienen (y tendrán…) siglos marcando una dialéctica de confrontación al interior de la cultura: hablo pues, en concreto, del determinismo social contrario a todo arribismo y de su contrario que viene a ser el indeterminismo social abierto a la posibilidad de ascensos en la pirámide social. Así, Teresa representa el determinismo y Sancho el indeterminismo: Teresa cree que Mari Sancha debe casarse con un igual (porque piensa que de lo contrario delatará su origen bajo y será mal vista); Sancho, con un superior (pues cree que la gravedad y señorío le vendrán luego como de molde); Teresa dice que “por el pobre todos pasan los ojos de corrida, y en el rico los detienen, y si el tal rico fue un tiempo pobre, allí es el murmurar y el maldecir”; Sancho, que piensa que hay que aprovechar la oportunidad de un “gobierno provechoso” que les “saque el pie del lodo” responde, recordando a un padre predicador, “que todas las cosas presentes que los ojos están mirando se presentan, están y asisten en nuestra memoria mucho mejor y con más vehemencia que las cosas pasadas”. No obstante, tras toda una ardua discusión triunfa Sancho pues teresa, víctima del machismo de la época, cede en tanto que afirma: ‹‹ […] con esta carga nacemos las mujeres, de estar obedientes a sus maridos, aunque sean unos porros››

Capt.VII/PtII:
Aquí, al menos de manera directa, apenas se toca brevísimamente lo del gobierno de Sancho pues, principalmente, lo que acontece es la famosa discusión en la cual Sancho, por petición de Teresa, le pide un salario a don Quijote mas su amo, recordando la tradición caballeresca, no encuentra caballero alguno que haya dado salario a su escudero. No obstante y finalmente, al ver Sancho que el Bachiller Sansón Carrasco se ofrece de escudero y que don Quijote dice que no le faltarán mejores y menos habladores escuderos y, que además con cualquier escudero estará contento (pues Sancho no se digna de ir con él), Sancho no puede evitar sentirse enternecido y, con los ojos lagrimosos responder: ‹‹No se dirá por mí, señor mío, el pan comido y la compañía deshecha; sí, que no vengo yo de alguna alcurnia desagradecida; que ya sabe todo el mundo y especialmente mi pueblo, quienes fueron los Panzas, de quien yo desciendo, y más, que tengo conocido y calado por muchas buenas obras, y por mas buenas palabras, el deseo que vuestra merced tiene de hacerme merced, y si me he puesto en cuentas de tanto más cuanto acerca de mi salario, ha sido por complacer a mi mujer […] y yo de nuevo me ofrezco a servir a vuesa merced fiel y legalmente, tan bien y mejor que cuantos escuderos han servido a caballeros andantes en los pasados y presentes tiempos››. Ahora bien: “¿qué tiene que ver todo eso con lo del gobierno de Sancho?”, podría objetárseme. La respuesta es sencilla: recordemos que en el capítulo XXX de la primera parte, Sancho dice algo que muestra (no explícitamente pero sí de una manera tácita, sugerida) que él sigue a don Quijote sólo o casi sólo por la prometida ínsula, le dice pues a su amo: ‹‹si vuestra merced tiene determinado de no casarse con esta princesa, claro está que no será el reino suyo; y no siéndolo ¿qué mercedes me puede hacer?››. Ahora, en cambio, vemos cómo las cosas han cambiado y, aunque Sancho en un primer momento haya pensado en dejar de seguir a don Quijote (por lo del salario), ya en un segundo momento, ante el ofrecimiento del Bachiller, Sancho llora y muestra que algo en su interior ha cambiado en tanto que ha nacido un gran sentimiento de gratitud (y hasta quizá de cariño, diría yo) hacía don Quijote: ergo, el papel de la ínsula, en cuanto a su importancia en el vínculo escudero/caballero, realmente ha disminuido mucho su importancia; lo cual, sin más qué decir, nos hace pensar en un avance ―expresado esta vez en términos de conceder menos importancia a lo material― en el proceso de quijotización de Sancho.

Capt.XIII/PtII:
Aquí la mención del tema de la ínsula tiene lugar en el marco de la conversación entre Sancho y el escudero[6] de El Caballero del Bosque. Particularmente, no hay nada muy importante aunque caben destacar los siguientes aspectos de la conversación: 1) Sancho exalta la nobleza y liberalidad de su amo que le ha prometido tantas veces el gobierno de alguna ínsula con la que dice Sancho que se contentaría, 2) el escudero de El del Bosque dice que “si demasiadamente no es desagradecido el caballero andante a quien un escudero sirve, por lo menos, a pocos lances se verá premiado con un hermoso gobierno de cualque ínsula, o con un condado de buen parecer”, 3) el escudero de El del Bosque piensa que no todos los gobiernos son buenos, que muchas veces traen pesadas cargas y que mejor harían los escuderos de caballeros andantes en regresar a sus casas y estar en más suaves faenas, 4) Sancho muestra cómo ya tiene un proyecto de vida en relación a la ínsula, por eso dice de él que tiene “una muchacha, a quien crió para condesa, si Dios fuere servido, aunque a pesar de su madre”, 5) confirmación de que Sancho ha tomado aprecio por su amo y ya no solo lo sigue por lo de la ínsula: ‹‹ […] tiene una alma como un cántaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna: un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día, y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi corazón, y no me amaño a dejarle, por más disparates que haga››

Capt.XXVIII/PtII:
Aquí otra vez vuelve a aflorar el lado materialista de Sancho, Sancho vuelve a hacer enojar a su amo por el asunto del salario, su amo vuelve a regañarlo y, tal como sucedió cuando El Bachiller se ofreció de escudero, Sancho llora arrepentido. Eso es en esencia lo que sucede en este capítulo con respecto a la dinámica del tema del gobierno de Sancho. Veamos no obstante algunas citas para así tener una idea más presencial de lo que fue el diálogo entre el escudero y el caballero:
  • Sancho:
1-(lo que le dice al hidalgo cuando pretende estafarlo con el salario al cual, según él, habría que sumarle el tiempo desde el cual fue prometida la ínsula): ‹‹en lo de la promesa de la ínsula se ha de contar desde el día que vuesa merced me la prometió hasta la presente hora en que estamos››
2-‹‹ […] Vuesa merced me perdone, y se duela de mi mocedad, y advierta que sé poco, y que si hablo mucho, más procede de enfermedad que de malicia››
  • Don Quijote:
1-‹‹Ahora digo que quieres que se consuma en tus salarios el dinero que tienes mío; y si esto es así, y tú gustas dello, desde aquí te lo doy […] que a trueco de verme sin tan mal escudero, holgaréme de quedarme pobre y sin blanca. [..] ¿Ahora te vas, cuando yo venía con intención firme y valedera de hacerte señor de la mejor ínsula del mundo? […] Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia››
2-‹‹yo te perdono, con que te enmiendes, y con que no te muestres de aquí en adelante tan amigo de tu interés, sino que procures ensanchar el corazón, y te alientes y animes a esperar el cumplimiento de mis promesas, que, aunque tarda, no se imposibilita››


1.2.-OFRECIMIENTO Y ESPERA: LA ANTESALA DEL GOBIERNO:

Capt.XXXII/PtII:
Éste es el capítulo en que por fin, gracias al Duque, se anuncia el cumplimiento del deseo de Sancho de gobernar una ínsula. Ahora bien, justo antes de oír los ofrecimientos del Duque, Sancho hace el siguiente comentario en que muestra la fe tanto en la buena naturaleza de su amo como en sus ofrecimientos: -‹‹ […] soy quien la merece tan bien como otro cualquiera; soy quien “júntate a los buenos, y serás uno de ellos”; y soy yo de aquellos “no con quien naces, sino con quien paces”; y de los “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Yo me he arrimado a buen señor, y ha muchos meses que ando en su compañía, y he de ser otro como él, Dios queriendo; y viva él y viva yo: que ni a él le faltarán imperios que mandar, ni a mí ínsulas que gobernar››. Luego el Duque le manda a Sancho, en nombre de don Quijote, el gobierno de una ínsula “de no pequeña calidad” y, siguiendo las indicaciones de su amo, Sancho se inclina y le besa los pies al Duque.
Finalmente, lo último importante en este capítulo en relación a lo del gobierno de Sancho, es la fe (antes inexistente) de don Quijote en la capacidad de Sancho para gobernar; la cual, como habrá de verse, se manifiesta en una parte del largo discurso con que don Quijote responde al comentario de la Duquesa sobre las condiciones en que Sancho halló a Dulcinea: ‹‹yo no le trocaría con otro escudero, aunque me diesen de añadidura una ciudad; y así, estoy en duda si será bien enviarle al gobierno de quien vuestra grandeza le ha hecho merced, aunque veo en él una cierta aptitud para esto de gobernar que atusándole tantico el entendimiento, se saldría con cualquiera gobierno como el Rey con sus alcabalas […] ››

Capt.XXXV/PtII:
Aquí lo único importante en relación al gobierno de Sancho es que el ofrecimiento del Duque tambalea en tanto que el Duque condiciona la entrega. Así, ante la presencia de la Dulcinea encantada inventada por los duques, la única vía de desencantamiento posible es que el escudero se azote; y, ante eso, Sancho responde con una negativa que, si no fuera por el chantaje del Duque de quitarle la ínsula previamente ofrecida, habría permanecido como tal. Veamos pues, para acabar la revisión de nuestro tema en este capítulo, lo que le dice el Duque a Sancho: ‹‹ […] si no os ablandáis más que una breva madura, que no habéis de empuñar el gobierno. ¡Bueno sería que yo enviase a mis insulanos un gobernador cruel, de entrañas pedernalinas, que no se doblega a las lágrimas de las afligidas doncellas, ni a los ruegos de discretos, imperiosos y antiguos encantadores y sabios! En resolución, Sancho, o vos habéis de ser azotado, o os han de azotar, o no habéis de ser gobernador››

Capt.XXXVI/PtII:
Aquí, en cuanto a nuestro tema, se nos muestra la carta de Sancho a Teresa y la reacción de la Duquesa ante dicha carta. En cuanto al contenido de la carta, los puntos más relevantes de la misma son los siguientes: 1) le envía un vestido verde a Teresa, 2) le cuenta lo de la cueva de Montesinos y lo de que el sabio Merlín ha echado mano de él para desencanto de Dulcinea; lo cual, en tanto que implica que Sancho ha caído en las ficciones de los duques, muestra cómo la quijotización, en su faceta de enajenamiento del mundo real e inmersión en un mundo de fantasías, ha avanzado en el escudero, 3) le confiesa que va al gobierno con deseos de hacer dinero y que tiene miedo de que, una vez probado, no pueda dejar dicho gobierno. Ahora, en lo que respecta a la reacción de la Duquesa, creo pues que dicha reacción expresa su esencia en las siguientes palabras (de la Duquesa): ‹‹ En dos cosas anda un poco descaminado el buen gobernador: la una, en decir o dar a entender que este gobierno se le han dado por los azotes que se ha de dar, sabiendo él, que no le puede negar, que cuando el Duque mi señor se lo prometió, no se soñaba haber azotes en el mundo; la otra es que se muestra en ella muy codicioso, y no querría que orégano fuese; porque la codicia rompe el saco, y el gobernador codicioso hace la justicia desgobernada››



2.-LOS CONSEJOS DE DON QUIJOTE A SANCHO:
Los consejos que da don Quijote a Sancho, pertinentes al gobierno de la ínsula, se desarrollan en los capítulos XLII, XLIII, y LI. Los de los capítulos XLII y XLIII corresponden a aquella parte de la novela en que, tras el ofrecimiento del Duque, don Quijote se retira para hablar en privado con Sancho; en cambio, los consejos del capítulo LI son los que vienen incluidos en la carta que don Quijote envía a Sancho cuando éste último se halla gobernando Barataria. Por otra parte, los consejos del capítulo XLII son todos con respecto a cómo gobernar (en el sentido de ejercer el poder político); los del XLIII, con respecto a cómo auto-gobernarse y a cómo dirigir la casa; y, los del LI, son tanto con respecto a cómo gobernar como a cómo auto-gobernarse. Ahora bien, a continuación presentaré los consejos de don Quijote bajo las siguientes condiciones: a) casi todos los consejos estarán resumidos y expresados con mis palabras, no con las de la novela, b) no presentaré los consejos según se desarrollen en tal o cual capítulo sino que, en lugar de aquello, los agruparé según contenidos, aspectos que tratan y actitudes que postulan. Veamos:

v  Sabiduría:
  • Teme a Dios porque en eso está la sabiduría[7]
  • Conócete a ti mismo para así no hincharte[8]
  • Ten en cuenta que el necio ni en su casa sabe porque nada sienta sobre la necedad
  • Ten siempre el propósito de acertar
  • Se padre de las virtudes y padrastro de los vicios
  • No te muestres, aunque lo seas, codicioso, mujeriego o glotón

v  Leyes, justicia y piedad:
  • Procura descubrir la verdad tanto entre las promesas y dádivas del rico como entre los sollozos e importunidades del pobre
  • No uses todo el rigor de la ley contra el delincuente
  • No uses la ley del encaje (juzgar sin atender a las leyes establecidas)
  • Trata con más compasión, mas no con más justicia, al pobre que al rico.
  • Si cedes en la justicia, que sea por piedad y no por dadivosidad
  • No dejes que la pasión propia te ciegue ante la causa ajena[9]
  • Si tienes que impartir justicia a tu enemigo, no dejes que te ciegue la enemistad
  • Si una mujer hermosa te pide justicia, no tengas en cuenta su belleza sino lo que pide
  • No maltrates con palabras al que castigas con obras
  • Al culpado que caiga en tu jurisdicción, considérale hombre miserable
  • Cuando la justicia esté en duda, decántate por la misericordia[10]
  • Guarda un medio entre la rigurosidad y la blandura[11]
  • Si has de vestir seis pajes, viste tres y otros tres pobres
  • No hagas muchas pragmáticas y, las que hagas, has que sean buenas y procura hacerlas cumplir

v  Gratitud:
  • Escríbele a tus señores y muéstrate agradecido
  • Si tus parientes vienen, no los desprecies

v  Linaje:
  • Ten en cuenta que la virtud es más valiosa que la sangre y que, a diferencia de ser heredada como aquella, se conquista[12]
  • Si no eres de noble linaje, acompaña tu cargo con cierta suavidad y no te avergüences de tu origen humilde sino más bien haz gala ya que si no te desprecias, nadie te despreciará


v  Cuidado personal, hábitos y etiqueta:
  • Se limpio
  • No comas ajos o cebollas para no tener mal aliento
  • No andes con fachas descompuestas
  • Vístete bien
  • Usa el hábito apropiado a tu oficio
  • Se moderado en tu sueño
  • Se templado en el beber
  • Habla y anda sin prisa pero sin afectaciones
  • No masques a carrillos ni eructes
  • No mezcles muchedumbres de refranes en tu hablar
  • Si no sabes leer ni escribir, al menos aprende a firmar


v  Otros:
  • Se bien criado con todos y ten abundancia en los mantenimientos para, de ese modo, ganar la voluntad del pueblo
  • A veces, por la autoridad del oficio, habrás de ir contra la humildad del corazón
  • Si traes mujer contigo, enséñala y adoctrínala, no sea que eche a perder las cosas.[13]
  • Visita las cárceles, plazas y carnicerías, ya que la presencia del gobernador es muy importante en ese tipo de sitios




3-ENUMERACIÓN DE LOS PRINCIPALES HECHOS DEL GOBIERNO DE SANCHO[14]:

Capt.XLV/PtII:
  • Se le dan las llaves del pueblo y Sancho toma posesión del gobierno de Barataria
  • Ya en el juzgado se le presentan a Sancho, como prueba a su ingenio, tres casos: 1) el del sastre y las caperuzas, 2) el del préstamo de los diez ducados y la caña, 3) el de la mujer que decía haber sido forzada por un hombre a mitad de un camino. Sancho resuelve, con gran agudeza, cada uno de los casos.

Capt.XLVII/PtII:
  • Llevan a Sancho a un palacio (el palacio del gobernador)
  • Ya en la hora de comer, aparece el Dr. Pedro Recio e intenta (con excusa de que era para su salud) privar a Sancho de casi todos los alimentos: esto provoca la cólera del gobernador.
  • Llega una carta del Duque en que se dice que hay una conspiración contra Sancho y que no coma nada de lo que se le ofrece (por lo cual Sancho se tuvo que contentar con pan y uvas)
  • Aparece un labrador y le pide a Sancho 600 ducados (para poder celebrar la boda de su hijo) y una carta para que su futuro consuegro acceda a la boda con su hijo. Sancho, al ver el descaro del labrador que le pide eso para el matrimonio de dos seres repulsivos ―había descrito a su hijo y a la pretendida esposa como seres repugnantes―, monta en cólera y, consecuentemente, el maestresala sugiere al labrador que se retire.

Capt.XLIX/PtII:
  • El Dr. Pedro Recio regresa y queda en darle de comer bien a Sancho (aunque exceda los aforismos de Hipócrates…).
  • Sancho sale a dar una ronda nocturna para limpiar a la ínsula de gente indeseable. Allí encuentra los siguientes casos:
  • El caso1 es el de un hombre que, habiendo ganado más de mil reales en una casa de juego, no le quiere dar (como toca) una parte de ese dinero a uno de los principales (que es quien se queja con Sancho). Sancho sentencia que solo habrá de jugarse en casas de principales y no de oficiales (de gente menos importante).
  • El caso2 es el de un mozo que venía corriendo y lo cogieron sospechando que era delincuente. Sancho le dice que le hará dormir en la cárcel pero el mozo, tras demostrarle con lógica que no podría ser forzado a dormir en la cárcel, es dejado libre.
  • El caso3 es el de una moza vestida de hombre que, con ayuda de su hermano ―vestido de mujer pues habían cambiado de ropas para lograr sus propósitos―, se fuga de casa de su padre para ver el mundo (ya que el padre la tenía encerrada). Sancho decide hacer que vuelvan a casa (para lo cual los acompaña) y, de paso, se propone hacer casar a Sanchica con el hermano de la moza en tanto que su maestresala se queda prendado de la moza (y se propone ir a pedirla en matrimonio).

Capt.LI/PtII:
  • Sancho pasa hambre en el desayuno porque el Dr. Pedro Recio le hace creer que los manjares pocos y deliciosos avivan el ingenio (lo cual sirve para bien gobernar).
  • Aparece un forastero con el problema lógico del hombre que cruza el puente de un río y Sancho, teniendo en cuenta el consejo de su amo según el cual debe optarse por la misericordia cuando la justicia esté en duda, dice que lo mejor es que le dejen pasar libremente el puente.
  • Le llega a Sancho una carta de don Quijote en la cual le da consejos y le cuenta ciertas cosas.
  • Sancho le responde la carta a don Quijote y, entre otras cosas, le cuenta lo de Pedro Recio y le dice que, en lugar de estar pasándola bien como pensaba, está casi que haciendo penitencia en el gobierno.
  • Se juntan los burladores de Sancho para ver cómo le pueden sacar del gobierno.
  • Sancho hace algunas ordenanzas sabias y buenas (que luego de su partida habrán de guardarse por su sabiduría) como: moderar el precio del calzado, castigar a los que hagan cantares lascivos, crear un alguacil que examine si los pobres eran pobres, etc.

Capt.LIII/PtII:
  • Viene, mientras Sancho dormía (en la séptima noche de su gobierno), la falsa invasión planeada por el Duque y los burladores de Sancho
  • Sancho, sorprendido, no sabe que hacer: es pisoteado, no puede ni moverse en la armadura, tiene miedo, etc.
  • Triunfan de la falsa invasión
  • A pesar del triunfo Sancho, como consecuencia del shock que le provoca la falsa invasión, reflexiona y, cabizbajo, decide abandonar el gobierno de Barataria con el pretexto de que estaba mejor en su antigua libertad y que cada uno está mejor en el oficio para el que fue nacido.



4-INTERPRETACIÓN DEL GOBIERNO DE SANCHO O SEMÁNTICA IDEOLÓGICO-POLÍTICA SUBYACENTE AL GOBIERNO DE SANCHO:
Para empezar, habría que decir que el gobierno de Sancho Panza, en tanto que macro-suceso desarrollado por la ficción novelística a lo largo de diversos capítulos es, en esencia, un hecho político; y, por ende, su interpretación deberá de girar en torno a la búsqueda de las significaciones y sentidos que desarrolla en tanto hecho político. Ahora bien, ocurre que muchos autores han teorizado a cerca de éste hecho político que constituye el gobierno de Sancho; no obstante, de entre todos ellos, solo revisaré los planteamientos de los dos que, de entre los que he revisado, me han parecido más completos y certeros. A saber:

1-Luis R. Corteguera: “Sancho Panza quiere una ínsula: Cervantes y la política de los labradores gobernantes”
Según Corteguera “nadie podía imaginarse a Sancho de gobernador. Era una idea absurda, cuya clara intención es hacer reír y, como tal, serviría de inspiración para la burla llevada a cabo en la segunda parte de la novela, cuando el Duque y la Duquesa nombran al escudero gobernador de la Ínsula Barataria”. Así, tomando eso como punto de partida, Corteguera recurra al planteamiento de Mikhail Bajtín según el cual, durante el Renacimiento, la risa tenía un sentido hondamente filosófico y constituía una forma esencial e interior de la verdad. Ahora bien, tras eso, el autor nos recuerda que existen distintas interpretaciones en torno a esa ‹‹verdad interior›› que subyace al éxito de Sancho como gobernador:
·         José Antonio Maravall: la fuerza de voluntad puede transformar la realidad: Sancho se convierte en gobernador porque así lo quiso. Así mismo, el gobierno de Sancho revela el ideal de un gobierno racional  («la utopía de la razón en estado natural») basado en el sentido común y en la sabiduría natural del labrador
·         Augustín Redondo: hay, tras una carnavalesca inversión del orden social y político, una feroz crítica contra los nobles y los malos ministros de justicia; frente a los cuales, como puede verse, el Gobernador Sancho representa el ideal del buen juez  y gobernante cristiano.
·         José Nieto: existe la defensa radical de una utopía democrática basada en la abolición de los títulos de nobleza y en la separación iglesia/estado
Por ello (por la naturaleza de todas esas interpretaciones de dicha ‹‹verdad interior››) Corteguera nos dice que: ‹‹Cervantes se sirvió del disparatado deseo de Sancho de gobernar tanto para criticar una razón de estado amoral como para subrayar las cualidades éticas de los buenos gobernantes. Por un lado, al ridiculizar la ambición de Sancho, Cervantes satiriza la búsqueda de honor y de poder, no tan sólo por parte de labradores ignorantes, sino también por aquéllos que aspiraban a cargos de verdadera autoridad. Como veremos, en varias de sus obras, Cervantes comparte los prejuicios de su época cuando se burla de labradores ignorantes con ansias de mandar, mientras que, al mismo tiempo, reconoce que de vez en cuando algunos de ellos podrían revelarse como gobernantes justos y sabios…[…]…Por otro lado, reírse del sueño de Sancho de gobernar una isla le permite a Cervantes ofrecernos una lección seria sobre las cualidades éticas que debían poseer los gobernantes››
            Ahora bien, otro asunto importante en las ideas de Cerguera es aquel en el cual nos dice que, la aspiración a gobernante del labrador Sancho, era contraria a la opinión dominante de la Edad Moderna según la cual la gente común era políticamente inepta y particularmente, en el caso de los labradores, eran tres las descalificaciones de peso que los excluían de la mayoría de cargos políticos:
·         Origen humilde: los labradores nacieron para trabajar y no para mandar. A lo más podían aspirar a regidores y alcaldes de pueblo exceptuando el caso de que una autoridad real les confiriera títulos de nobleza y la consiguiente posibilidad de acceder a cargos mayores.
·         Poca o nula formación: desde la época de Isabel y Fernando la creciente burocracia real buscaba letrados educados en la universidad, con conocimientos de latín y Derecho.
·         Apariencia física y modales: los labradores estaban asociados al aspecto tosco y a la vulgaridad, tanto era así que, en la comedia, el poner discursos altisonantes en boca de lacayos (y por tanto más aún de labradores…) representaba un atentado contra la verosimilitud; a menos que, como hizo Lope con sus labradores ricos Peribáñez o Juan Labrador, se creen excepciones tipológicas.


Por último (dentro de lo que he elegido exponer del autor), Cerguera nos dice que Sancho, al igual que los arbitristas[15], sostuvo un gobierno de carácter reformista;  pero que, a diferencia de los arbitristas que solían introducir las reformas por su vanidad o propio interés, Sancho introdujo sus reformas para hacer de Barataria un lugar mejor y, tal fue la sabiduría de sus reformas, que incluso tras su partida los habitantes de Barataria las mantuvieron bajo el nombre de «las constituciones del gran gobernador Sancho Panza» pues, como bien se ve, fueron estas su mayor legado.


2- Daniel Clemente Del Percio: “Sancho Panza, o el restaurador paródico”
Según Del Percio, el gobierno de Sancho es de carácter paródico en tanto que Sancho es víctima de una farsa que parte del hecho de que “un hombre como él, inculto y limitado, villano, pueda ascender en la escala social”. Así, a partir de aquello Del Percio nos dice que para dicha parodia existen dos perspectivas opuestas:
  • Bajtín: En Bajtín la parodia es una inversión o una revolución en la lógica del poder. Así tenemos que, en el caso del gobierno de Sancho, dicha inversión se da en tanto que existe una especie de fiesta (carnaval) que, mientras dura, permite que un villano sea rey y que el pueblo sea feliz con él; aunque, como en toda fiesta, existe un fin que en este caso estaría marcado por la finalización del gobierno de Sancho a partir de la broma final (la invasión a la ínsula) de los duques. De este modo el gobierno de Sancho vendría a representar una situación anómala que rompe con el paradigma establecido del poder y, por lo mismo, nos muestra que el pueblo (a través de un gobernador salido de sus entrañas) puede ser autosuficiente sin necesidad alguna de la aristocracia. En resumidas cuentas, en esta perspectiva “la ínsula de Barataria pasaría a ser, de la mano del gobierno justo, popular y cristiano de Sancho, una especie de Utopía, que en sí misma conlleva la promesa de otro futuro posible”
  • Focault: Para Del Percio ésta es la perspectiva acertada. Concretando, en esta óptica la transgresión y la inversión no serían oposiciones con respecto a la ley y el orden establecidos sino más bien “formas de patentizar y fundamentar dicho orden”; de allí que, en Focault, dicha transgresión adopte la forma de una mera catarsis popular. Vemos así, aplicando la óptica de Focault, que en el gobierno de Sancho hay una especie de gran puesta en escena de la que participan sus funcionarios y gran parte de sus súbditos. Sancho es pues el objeto de una parodia y está en medio de un teatro y no de una fiesta (como en Bajtín). Por ello no hay un corte en el paradigma del poder ya que el auténtico gobernador “deja de ser gobernador por unos días sólo para convertirse en guionista y director de actores”. En resumidas cuentas: ‹‹el hombre villano que representa los valores de la ética y del sentido común cristianos, el hombre que sabe gobernar porque sabe qué necesita el pueblo por formar parte de él, queda expuesto sólo como una broma, como algo que no ocurrirá nunca››. De allí que el mismo Sancho termine diciendo: ‹‹Bien se está San Pedro en Roma; quiero decir que bien se está cada uno usando el oficio para que fue nacido. Mejor me está a mí una hoz en la mano que un cetro de gobernador››

Finalmente y para terminar, a partir de comparar dichas perspectivas Del Percio concluye: ‹‹En Sancho jamás estuvo el revolucionario, pero sí apareció fugazmente el restaurador, aquel que regresaría las leyes a su verdadero sentido, aquel que restauraría una Edad de Oro cristiana a través del saber popular y de la fe y la misericordia. Pero Cervantes, con amargura bien encubierta de humor (y sin duda por eso mucho más amarga), nos demuestra que esa restauración es imposible››



5-LA DINÁMICA FANTASIA/REALIDAD: EL TRIUNFO DE LA DESILUSIÓN


5.1-DETERMINISMO SOCIAL:
La renuncia de Sancho al gobierno de Barataria es algo que, a pesar de que tantas veces la novela defiende la idea de una nobleza basada en la virtud por encima de una nobleza de sangre, nos confronta al triunfo, en el plano de los hechos de la ficción novelística, del determinismo social por encima del indeterminismo. Me explicaré.
            Recordemos que al inicio Sancho se cree capaz de gobernar; lo cual, sin duda alguna, se ve en las siguientes palabras del escudero: ‹‹Dijo en esto Sancho Panza a su amo: ―Mire vuestra merced […] que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido; que yo la sabré gobernar, por grande que sea››, ‹‹Trabaje vuestra merced, señor don Quijote, en darme ese condado tan prometido de vuestra merced como de mí esperado; que yo le prometo que no me falte a mí habilidad para gobernarle›› y ‹‹sólo sé que tan presto tuviese yo el condado como sabría regirle […]››. Ahora bien, se me podría entonces decir que en realidad Sancho sí gobernó bien pues resolvió con mucha sabiduría casos como los tres que le presentaron en el juzgado y, además, hizo pragmáticas que hasta luego de su partida se guardaron. Eso sería definitivamente cierto; no obstante, creo que sólo bastaría para afirmar que Sancho gobernó bien en términos de ejercer bien su función; mas, si interpretamos ‘gobernar bien’ en términos de ‘tener lo necesario para mantenerse en el cargo’, veremos que Sancho, justamente a causa de la cobardía[16] que don Quijote tanto le adjudicaba (Naturalmente eres cobarde, Sancho), sale del gobierno y termina pensando que cada cual está mejor en el oficio para el que fue nacido: ‹‹Abrid camino, señores míos, y dejadme volver a mi antigua libertad: dejadme que vaya a buscar la vida pasada, para que me resucite de esta muerte presente. Yo no nací para ser gobernador, ni para defender ínsulas ni ciudades de los enemigos que quisieren acometerlas. Mejor se me entiende a mí de arar y cavar, podar y ensarmentar las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos. Bien se está San Pedro en Roma: quiero decir que bien se está cada uno usando el oficio para el que fue nacido››. De ese modo, vemos como Sancho, tras renunciar al gobierno, plantea un determinismo social y, en tanto que es así, hay un triunfo del determinismo social en la ideología del personaje pues, como vimos, anteriormente Sancho se creía capaz de gobernar a pesar de su origen humilde y, por ende, no sostenía el determinismo que sostiene al terminar desistiendo del gobierno de Barataria. Por otra parte, el determinismo social no solo triunfa a nivel de la ideología del personaje sino a nivel de los hechos de la ficción. ¿Por qué?: simplemente porque es la cobardía lo que hace que Sancho fracase en el gobierno de Barataria y, si recordamos, en la época en que se escribió El Quijote la cobardía era vista como un defecto propio de los villanos (Sancho era un villano, por eso don Quijote le decía Naturalmente eres cobarde, Sancho”): ergo, tenemos que Sancho fracasa en el gobierno por ser villano ya que, como antes mostré, su cobardía sería un producto de su villanía o, en otras palabras, de su origen social…

5.2-DE LA INGENUIDAD DE LA IGNORANCIA A LA AMARGURA DE LA EXPERIENCIA:
Por otra parte, no solo vemos que Sancho adopta una postura de determinismo social sino que también se da cuenta de que la vida de gobernador no es placentera y cómoda como él se la había venido imaginando. Así pues, antes de adoptar el gobierno lo vemos decir cosas como las siguientes: ‹‹[..] yo he oído decir que hay hombres en el mundo que toman en arrendamiento los estados de sus señores, y les dan un tanto cada año, y ellos tienen cuidado del gobierno, y el señor se está a pierna tendida, gozando de la renta que le dan, sin curarse de otra cosa; y así haré yo, y no repararé en tanto más cuanto, sino que luego me desistiré de todo, y me gozaré mi renta como un duque, y allá se lo hayan››, ‹‹[…] tan rey sería yo de mi estado como cada uno del suyo; y siéndolo, haría lo que quisiese; y haciendo lo que quisiese, haría mi gusto; y haciendo mi gusto, estaría contento; y en estando uno contento no tiene más que desear, y no teniendo más que desear, acabóse, y el estado venga […] ›› y, ya en la carta a Teresa, ‹‹[..] me partiré al gobierno, adonde voy con grandísimo deseo de hacer dineros, porque me han dicho que todos los gobernadores nuevos van con este mesmo deseo […] Teresa mía; que en salvo está el que repica, y todo saldrá bien en la colada; sino que me dicen que si una vez le pruebo, que me tengo de comer las manos tras él››. Luego, ya en el gobierno, vemos que ha cambiado un poco de parecer cuando en la carta a su amo dice cosas como: ‹‹La ocupación de mis negocios es tan grande, que no tengo lugar para rascarme la cabeza ni aún para cortarme las uñas […] pues cuando pensé venir a este gobierno a comer caliente y a beber frío y a recrear el cuerpo entre sábanas de Holanda, sobre colchones de pluma, he venido a hacer penitencia, como si fuera ermitaño; y como no lo hago de mi voluntad, pienso que al cabo me ha de llevar el diablo››. Y, finalmente, al fracasar en su gobierno dice cosas como las siguientes: ‹‹ […] dichosas eran mis horas, mis días y mis años; pero después que os dejé, y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma dentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos››,  ‹‹ […] más quiero hartarme de gazpachos que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente que me mate de hambre; y más quiero recostarme a la sombra de una encina en el verano, y arroparme con un zamarro de dos pelos en el invierno, en mi libertad, que recostarme con la sujeción del gobierno entre sábanas de Holanda y vestirme de martas cebollinas››



6-EPÍLOGO: APARICIONES DEL TEMA DEL GOBIERNO DE SANCHO LUEGO DE TERMINADO EL GOBIERNO DE SANCHO:
Luego de que el fin del gobierno de Sancho se desarrolla en el capítulo LIII, el tema del gobierno de Sancho se topa, aunque sea de manera breve, en los siguientes capítulos:
  • Capítulo LIV: Aquí se nos dice que Sancho “venía caminando sobre el rucio a buscar a su amo, cuya compañía le agradaba más que ser gobernador de todas las ínsulas del mundo” y luego, en la conversación entre Sancho y Ricote, se pueden resaltar algunas partes. En el caso de Sancho lo siguiente: ‹‹ […] no soy nada codicioso; que, a serlo, un oficio dejé yo esta mañana de las manos, donde pudiera hacer las paredes de mi casa de oro, y comer antes de seis meses en platos de plata››, ‹‹ayer estuve gobernando a mi placer, como un sagitario; pero, con todo eso, la he dejado, por parecerme oficio peligroso el de los gobernadores››; y, finalmente, lo que le responde a Ricote en cuanto a qué ha ganado en el gobierno: ‹‹He ganado el haber conocido que no soy bueno para gobernar, si no es un hato de ganado, y que las riquezas que se ganan en los tales gobiernos son a costa de perder el descanso y el sueño, y aún el sustento; porque en las ínsulas deben de comer poco los gobernadores, especialmente si tienen médicos que miren por su salud››. Por su parte, en el caso de Ricote solo se halla la revelación de que las ínsulas no están en tierra firme; revelación que, evidentemente, tiene un carácter cómico en tanto que revela la superlativa ignorancia de Sancho. Cito: ‹‹Calla, Sancho; que las ínsulas están allá dentro de la mar, que no hay ínsulas en la tierra firme››
  • Capítulo LV: En este capítulo don Quijote saca a Sancho de un hoyo y así se da cuenta de que ha perdido el gobierno y, por otro lado, es éste el capítulo en que Sancho da cuentas al Duque sobre el gobierno que deja atrás. De lo primero ―es decir de los diálogos originados cuando don Quijote ve a Sancho en el hoyo y un estudiante pasa y también lo ve a Sancho― citaré lo siguiente:
Sancho: ‹‹¿Quién puede estar aquí […] sino el asenderado Sancho Panza, gobernador, por sus pecados y por su mala andanza, de la ínsula Barataria, escudero que fue del famoso caballero don Quijote de la Mancha?›› y ‹‹Ocho días o diez ha [..] que entré a gobernar, en los cuales no me vi harto de pan siguiera una hora […] ni he tenido lugar de hacer cohechos, ni de cobrar derechos; y siendo esto así, como lo es, no merecía, yo, a mi parecer, salir de esta manera››
Don Quijote: ‹‹Si el gobernador sale rico de su gobierno, dicen dél que ha sido un ladrón; y si sale pobre, que ha sido un parapoco y un mentecato››
Ahora, en cuanto a las palabras que Sancho dedica al Duque en su rendición de cuentas, citaré lo siguiente como lo más relevante: ‹‹en este tiempo yo he tanteado las cargas que trae consigo, y las obligaciones, el gobernar, y he hallado por mi cuenta que no las podrán llevar mis hombros, ni son peso de mis costillas, ni flechas de mi aljaba; y así, antes que diese conmigo al través del gobierno, he querido yo dar con el gobernó al través››
  • Capítulo LXII: Aquí las menciones al tema del gobierno son breves y tienen lugar en el contexto del alojamiento de don Quijote y Sancho en casa de Don Antonio Moreno. La primera tiene lugar en unas palabras que don Quijote dirige a don Antonio: ‹‹en el tiempo que fue gobernador aprendió a comer a lo melindroso: tanto, que comía con tenedor las uvas, y aún los granos de la granada››. La segunda es la respuesta del propio Sancho a la duda de don Antonio de si él (Sancho) ha sido gobernador: ‹‹Sí, y de una ínsula llamada la Barataria. Diez días la goberné a pedir de boca; en ellos perdí el sosiego, y aprendí a despreciar todos los gobiernos del mundo››. La última es la respuesta de la supuesta cabeza encantada a la pregunta de Sancho de si tendrá otro gobierno: ‹‹Gobernarás en tu casa; y si vuelves a ella, verás a tu mujer y a tus hijos; y dejando de servir, dejarás de ser escudero››
  • Capítulo LXVI: Aquí se nos muestra cómo, después de haber perdido el gobierno, Sancho aún posee esa habilidad de juez sabio que, gracias al gobierno de Barataria, se dio cuenta de que tenía. Así, cuando se le acerca un labrador con el caso de un vecino gordo que, pesando once arrobas, desafía a una carrera a otro vecino que no pesa más de cinco, Sancho da la sabia sentencia de que el gordo debe igualar su peso al de su contrario. Ahora bien, antes de dar esa sentencia dice: ‹‹ […] ha pocos días que salí de ser gobernador y juez, como todo el mundo sabe, toca averiguar estas dudas y dar parecer en todo pleito››. Por otra parte y para acabar, citaré las palabras del labrador tras oír la sentencia de Sancho; las cuales, como se verá, confirman la sabiduría del ex gobernador: ‹‹ ¡[…] este señor ha hablado como un bendito y sentenciado como un canónigo!››
  • Capítulo LXXIV: La última mención ―dentro de toda la novela de El Quijote (primera y segunda parte) ― al tema del gobierno de Sancho tiene lugar en el último capítulo de la novela. Ocurre, dicha mención, cuando ya Alonso Quijano ha dejado de creer que es don Quijote y, sabiendo que va a morir, dice entre otras cosas: ‹‹Item, es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice mi escudero, tiene, que porque ha habido entre él y mí ciertas cuentas, y darles y tomares, quiero que no se le haga cargo dellos, ni se le pida cuenta alguna, sino que si sobrare alguno después de haberse pagado de lo que le debo, el restante sea suyo, que será bien poco, y buen provecho le haga; y si como estando yo loco fui parte para darle el gobierno de la ínsula pudiera agora, estando cuerdo, darle el de un reino, se le diera, porque la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merece››



7-FUENTES:
1)      Sancho Panza quiere una ínsula: Cervantes y la política de los labradores gobernantes (Luis R. Corteguera)
2)      Sancho Panza, o el restaurador paródico (Daniel Clemente Del Percio)
3)      Don Quijote de la Mancha I y Don Quijote de la Mancha II



[1] ‹‹Has de saber, amigo Sancho Panza, que fue costumbre muy usada de los caballeros andantes antiguos hacer gobernadores a sus escuderos de las ínsulas o reinos que ganaban, y yo tengo determinado de que por mí no falte tan agradecida usanza››
[2] ‹‹yo me siento con fuerzas de saberla gobernar››, Sancho
[3] Micomicona era hija del rey Tinacrio el Sabidor y de la reina Jaramilla. El rey predijo que el gigante Pandafilando le pediría matrimonio a la princesa Micomicona, pero como esta no se quería casarse con el gigante partió a buscar a un caballero que la salvase del gigante y que posteriormente se casase con ella.
[4] ‹‹Así noramala alcanzaré yo el condado que espero, si vuestra merced se anda a pedir cotufas en el golfo. Cásese, cásese […] y en siendo rey, hágame marqués o adelantando, y luego, siquiera se lo lleve el diablo todo››, le dice, entre otras cosas, Sancho a don Quijote.
[5] Esta vez vemos como el cura y el barbero, con ayuda de Don Fernando, Don Luis, los cuadrilleros y los camaradas de Don Fernando, se tapan la cara con máscaras y entran en la habitación de Don Quijote diciéndole, con voz fantasmal, que para cumplir la misión de la princesa Micomicona debe introducirse en una jaula.
[6] Sabido es que dicho escudero era el vecino Tomé Celial y que El Caballero del Bosque era El Bachiller.
[7] Esto nos remite a una sabiduría bíblica pues es un postulado salomónico
[8] Esto, por su parte, nos remite a Sócrates pues fue él quien, en Occidente, sembró la idea del autoconocimiento como esencial para la sabiduría
[9] Este, al igual que otros consejos, muestran que don Quijote postulaba la objetividad como esencial para la buena administración de la justicia y, por tanto, para el buen gobierno.
[10] Ésta es una actitud en esencia cristiana: aquí vemos que la sabiduría de don Quijote tiene tanto influencia bíblica del Antiguo Testamento (por lo del temor a Dios) como del Nuevo Testamento (pues la esencia de la misericordia como perdón está en esencia ligada a Jesús)
[11] Aquí se ve, al igual que en lo del equilibrio en el beber y la moderación en el sueño, una influencia de Aristóteles en la sabiduría de don Quijote pues, como sabemos, Aristóteles fue el que desarrollo la moral del justo medio (para él la virtud siempre era un medio entre dos extremos).
[12] Ésta actitud es sin duda lo más hermoso en la ideología de don Quijote y remite, si nos fijamos, a eso de que “Dulcinea es hija de sus obras”. Así, vemos que la nobleza que realmente vale e importa para don Quijote es la nobleza que nace de la virtud.
[13] Esto remite a la actitud del “no basta con ser sino que hay, además, que parecer” subyacente a la actitud romana expresada en la máxima de: ‹‹la mujer del César no solo debe ser honesta sino parecerlo››.  Y, si recordamos que don Quijote dice de sí mismo “éste tu Catón que quiere aconsejarte”, entonces podemos pensar que, aparte de las influencias antes mencionadas, hay también algo de los clásicos romanos en la sabiduría de don Quijote.
[14] Para tener una noción más completa de cada hecho enumerado ―ya que no es propósito de éste trabajo el contar lo que contaría mucho mejor el propio Cervantes o alguien que lo resuma― véase el siguiente link: http://quijotesworld.wordpress.com/2007/08/18/resumen-capitulos-27-a-55/ Ahí están resumidos todos los capítulos en que se desarrolla el gobierno de Sancho Panza.
[15] Arbitrismo, corriente de literatura política y económica desarrollada en Castilla durante la época de los Austrias, sobre todo en el siglo XVII. El término 'arbitrista' tuvo entre sus contemporáneos una connotación peyorativa, porque se refería a la persona que proponía soluciones —'arbitrios'— disparatadas e irrealizables para aliviar los problemas de la Hacienda y los males públicos. Cada autor apuntaba las causas de la decadencia —'declinación'— para exponer luego las soluciones que consideraban infalibles. (Microsoft Encarta 2009)

[16] Digo a causa de la cobardía porque es la falta de fortaleza lo que hace que se canse de la vida de gobernador (en tanto que vida llena de durezas y cargas) y, una vez cansado, busque racionalizaciones para, de ese modo, decirse a sí mismo que no nació para ser gobernador. En otras palabras, digo que si Sancho no fuese cobarde entonces hubiese tenido fortaleza, no se hubiese cansado de la vida de gobernador y, consecuentemente, no habría elaborado argumentos según los cuales no nació para ser gobernador…

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